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Conocida como la "Ciudad Blanca", Popayán la capital del Cauca se caracteriza por su hermosa arquitectura colonial, presente especialmente en el centro histórico donde se destacan sus iglesias de altos campanarios y redondas cúpulas.
En los museos de esta ciudad se atesoran recuerdos de distinguidos próceres y personas que influyeron en la historia nacional e invaluables obras de arte religioso como las deslumbrantes custodias que datan del siglo XVII, convirtiéndola sin lugar a dudas en una de las ciudades de estilo colonial más importantes del país, además de ser una de las mejor conservadas.
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Popayán a lo largo del tiempo se ha convertido en la ciudad insigne de la semana santa blanca de nuestro país, y es uno de los destinos turísticos favoritos de extranjeros y colombianos. En su visita a Popayán no deje de visitar el Teatro Guillermo Valencia, el Museo Mosquera, el Museo Arquidiocesano de Arte Religioso, el Puente del Humilladero y la Iglesia San Francisco, lugares turísticos por excelencia.
Durante su visita a Popayán le recomendamos probar algunos majares típicos de esta región, entre ellos las empanadas y los tamales de pipián, acompañándolos con ají de maní; la sopa de tortillas y la carantanta, deliciosa preparación que se hace a partir del maíz, También son típicos del Cauca, los dulces como los desamargados de frutas ácidas y el majar blanco (dulce de leche).
Transipiales presta servicio de transporte de pasajeros y carga en la ruta Cáli, Popayán, Pasto, Ipiales. A lo largo de este viaje y desde Cáli y Popayán se encontrará con un clima agradable, con una temperatura que oscila entre los 25 y los 28 grados centígrados, por lo cual les recomendamos portar ropa cómoda y ligera: Si usted continua hacia la ciudad de Pasto, no olvide llevar sueter o chaqueta a mano para que al ingresar al clima más frío, no se resfríe por el cambio de temperatura. 
Popayán es reconocida en nuestro país por las procesiones de Semana Santa. En sus orígenes que se remontan a 1556 “Los pasos” cargados por hombres humildes, eran armados en sencillas andas, sobre las cuales iban las imágenes traídas de España por los conquistadores. Narra el historiador José María Arboleda Llorente, en su libro "Popayán a través del arte y de la historia", que en aquella época las personas más notables de la ciudad tenían por costumbre salir detrás de las procesiones azotándose, cargando cruces y ejecutando otras penitencias.
Con el correr del tiempo, el desarrollo de la minería, del comercio y de las haciendas, se vio reflejado en el aumento y enriquecimiento artístico de los pasos y en la introducción de nuevos elementos en los desfiles sacros.
No se sabe con exactitud cuáles fueron los pasos que integraron las primeras procesiones; se supone, dice la revista editada por la Junta Pro Semana Santa en 1958 con motivo del Cuarto Centenario de esta tradición religiosa, que fueron San Juan, El Cristo y La Virgen, dado que tales imágenes figuran siempre en todo calvario. Tampoco se ha podido establecer cuál era el recorrido que hacían por la ciudad esos desfiles procesionales.
Lo que sí ha trascendido es que de la Catedral salieron las procesiones durante el siglo XVII y que su recorrido era importante. Igualmente, que el civismo y ornato se impusieron como norma para darle todo el realce a esta celebración. Una especie de decreto municipal, que reposa en el Archivo Histórico de la Universidad del Cauca, ordena el enlucimiento de la ciudad. Es decir, que esa disposición que rige para la Semana Santa, tiene una tradición de siglos. En el documento, fechado el 29 de marzo de 1675, el Maestro de Campo don Miguel García, Gobernador y Capitán General de las provincias y Gobernación de Popayán, ordena que todas las personas, vecinos y moradores, limpien cada cual la parte que le pertenece de la calle y solar, "dejándolas buenas y tratables como es notorio, atendiendo a que el presente tiempo es cercano a la Semana Santa y que las procesiones de ella han de andar por las calles..." La pena establecida para quien incumpliera esa disposición oficial, era de cuatro patacones, suma que se destinaba para la cera del monumento. Tomado del periódico INFORMATIVO TRANSIPIALES edición abril 2009.
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ME GUSTARÍA QUE LA INFORMACIÓN FUERA MUCHO MAS COMPLETA
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